Puerto Rico es chiquito y no solo me refiero al tamaño comparado a otros paises. Me refiero al echo de que todo el mundo se conoce, si no te conosco a ti directamente estoy seguro de que conosco a un amigo{a}. Te encuetras con la misma gente siempre. De repente te van a presentar a alguien, pero ya lo conocias. Realmente vivimos en una isla pequeña.
Avionetas, sodrevolando mi cabeza estan
cargadas de verde con cristalitos casi
como una estrella.
Stoy teniendo otra de mis pesadillas,
a mi suerte el nomito viene a mi rescate.
El no nomito es muy peculiar, se encuntra
donde sea, me protege con su aroma encantador
y las señales de humo inconflundibles.
Noches lluviosas, o noches calurosas ya
no importa, el se hace cargo de cuidarme
a cualquier hora.
El nomito es mi amigo, siempre sabe que hacer,
es verdad que a veces me canso de el, pero
no sabria que hacer sin el.
El aburrimiento me consume, estoy atrapado,
no se que hacer. A mi suerte el nomito es muy valiente, siempre sabe que hacer, yo no se ni
como pagarle, voy a tener que seguir
poniendolo alante.
Por el dia me protege, por la noche me duerme,
definitivemente es mi angel que viaje hasta
el cielo gracias al fuego.
Hoy me siento aqui teniendo que escribir un articulo sobre algo y que mejor escribir sobre la pasion que tengo por los dulces. Esto es algo que empezo desde la infancia y como una droga se fue volviendo costumbre de todos los dias.Recuerdo de chiquito en el colegio que gastaba la mayor parte de mi dinero en dulces. No podia entender como algo tan variado, barato y tan facil de coseguir podia ser un estimulante para mi. A traves de los años esta adiccion fue creciendo hasta el punto que me molesto si no he comido dulces. Los dulces siempre me acompañan para todos lados y depende de la situacion depende el dulce y la cantidad. A veces me pregunto como un pequeño Starburst era lo que necesitaba para pasar a un estado de felicidad.